Ideal para emprendedores que buscan empezar con el pie derecho: Antes de redes sociales, este es el punto de partida de toda marca exitosa. Damos forma a la esencia de tu proyecto para que comunique quién eres, qué representas y por qué existes. Definimos tu propósito con un “Manual de Identidad”.
El Contexto: Un Análisis competitivo inicial para saber dónde estamos parados y cómo destacarnos.
El Corazón Visual: Tu Logotipo principal y variables de logotipo, acompañado de sus versiones monocromáticas para asegurar versatilidad en cualquier fondo.
Las Reglas del Juego:
Proporciones y retícula de construcción: La matemática detrás de la magia.
Áreas de reserva y tamaños mínimos: Para asegurar que tu marca siempre sea legible y nunca se vea apretada.
El Código de Color: Tu Paleta de colores exacta (con códigos CMYK para impresión, y RGB/HEX para pantallas), incluyendo versiones cromáticas para diferentes usos.
La Voz Escrita: Selección de Tipografías principales y secundarias que complementan tu tono de voz.
Los Límites: Una guía de Usos incorrectos (distorsiones, colores prohibidos) para proteger a tu marca de malas aplicaciones.
La Puesta en Escena: Te entregamos 3 aplicaciones visuales (ejemplos reales de cómo se ve tu marca en papelería, digital, o empaque) para que veas tu sueño hecho realidad.
Un blog y un portafolio sin estrategia no generan confianza. ¿Añadimos la redacción de tus casos de éxito y FAQs?
Tu Marca NO es para Todos (Y esa es tu mayor fortaleza para entender a tu cliente).
Cuando pregunto a un emprendedor: “¿Para quién es tu marca?”, la respuesta más común (y la más peligrosa) es: “¡Para todos!”.
Entiendo el miedo. “Nichar” (enfocarse) se siente como si estuvieras cerrando puertas, como si estuvieras rechazando ventas. Pero la verdad es exactamente lo contrario: Si intentas hablarle a todo el mundo, nadie te va a escuchar.
Una marca que intenta complacer a todos termina siendo genérica y sin alma. Se convierte en ruido de fondo y eso no nos gusta.
Una marca con alma, al igual que una persona con carácter, tiene una personalidad definida. Tiene valores firmes, una voz única y una forma específica de ver el mundo. Éso no puede conectar con todos. Y no debe.
Tu trabajo no es que te acepten muchos. Tu trabajo es ser la opción inolvidable para unos pocos. Ademas ahorras mucha inversión en publicidad por ejemplo, pero ese es otro tema que hablaremos luego, así que, vamos al grano:
Definir tu público objetivo no es un ejercicio de exclusión; es un acto de conexión profunda. Es saber exactamente para que personas hace latir el corazón de tu marca, algo así como poder hablarle directamente a sus miedos, sus sueños y sus valores.
Encontrar a tu cliente ideal es un ejercicio de empatía profunda. Hazte estas 3 preguntas clave:
¿Cuál es el “Dolor” Real que yo Resuelvo? No pienses en tu producto, piensa en el problema de fondo. (Ej. No vendes “branding”, alivias el “dolor de un cliente que se siente invisible o triste” o la “frustración de parecer amateur”).
¿Quién Siente ese Dolor? (Ponle Cara y Nombre) Crea un “avatar” o personaje, nosotros le llamamos “Buyer Persona”, y es algo así como un cliente ideal que nos ayuda a entender a nuestro target o público objetivo, como tu si es que eres emprendedor, emprendedora o mejor aún, un empresario. Retomando el tema. ¿Qué le frustra a tu cliente? ¿Cuál es su anhelo más grande? (Ej. “Sofía, 30, dueña de una cafetería, que sueña con ser reconocida por su calidad”).
¿Qué “Valores” Compartimos? Tu marca no conecta por el “qué vendes”, conecta por el “por qué”. ¿En qué creen ambos? (Ej. “Valoran la autenticidad sobre el precio”, “Creen en el trabajo duro”).
Cuando dejas de ver un “segmento de mercado” y empiezas a ver a “Sofía”, tu mensaje deja de ser genérico y se convierte en una conversación personalizada.
No tengas miedo de que tu mensaje aleje a algunas personas. La neta del planeta es que eso es una señal de que estás atrayendo con una fuerza magnética a los clientes ideales.
Deja de gritar en medio de una multitud. Hablemos de quiénes son tus clientes y cómo empezar a susurrarles al oído.